viernes, 9 de mayo de 2025

Descubre tu llamado

                                                  Al reconocer y cumplir el cometido que Dios  te da en la vida, te libras de la sensación del fracaso y te deja de preocupar la opinión de los demás. ¿Por qué? Porque tu valía ya no depende de nadie, sino de Dios. Aun así, debes dar tres pasos: 1) Ser sincero respecto a tus dotes y reconocer tus limitaciones. No vayas por la vida como si no te conocieras. Evalúa con toda sinceridad tus puntos fuertes y tus limitaciones; hazte esas preguntas que te resultan difíciles y acepta tener que vivir con las respuestas aunque eso signifique tener que soltar ciertas cosas. Alguien escribió: Dios sabe lo que hay en nosotros porque Él lo puso ahí con el fin  de que hagamos algo con ello". Cada uno ha recibido un llamado en la vida y son dichosos quienes dedican el suyo y lo cumplen. 2) Permite que Dios trabaje en ti. A veces los alfareros  aficionados imitan el potencial de la arcilla por verla como un mero tiesto. Pero un alfarero maestro ve más allá, y sabe en que se puede convertir. Obsérvalo; no se limita a imponerle una forma, sino que saca a la luz la forma que el barro ya llevaba por dentro. Eso mismo hace Dios con nosotros. 3) Reconoce tu fuente. Cumplir con el cometido de tu vida empieza con identificar los deseos que Dios a colocado en tu interior. "Dios es quien produce en vosotros tanto el querer como el hacer para que se cumpla Su buena voluntad". ¿Quién está manos a la obra contigo? ¡Dios! ¿De donde vienen tus deseos? ¡De Él! ¿De donde vienen tus capacidades? ¡De Él! . Que los más primordial para ti sea trabajar a la par con Dios y caminar a Su ritmo. 

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