El arroyo del que había estado bebiendo Elías se secó y los cuervos que le llevaban alimento cada día dejaron de venir. Eso mismo sucede cuando Dios quiere captar tu atención; te está preparando para que te muevas. Luego, Dios envió a Elías al encuentro de una viuda pobre en la ciudad de Sarepta prometiéndole que ella le daría de comer. Debe de haber sido difícil aceptar eso a un hombre acostumbrado a dar a los demás. El profeta encontró a la viuda, en plena hambruna, cocinando la última comida para sí y para su hijo antes de dejarse morir. Elías la desafió a obedecer a Dios con una promesa: "La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija....hasta el día en que el Señor haga llover.....".
¿De donde sacó Elías para decir eso? ¡De haber probado la fidelidad de Dios en su vida! Solo se puede hablar con fe cuando has caminado por fe. Si te juntas con personas con fe te contagias. Eso es lo que le pasó a la viuda. Ni ella ni su hijo cenaron tres platos cada noche, pero Dios hizo que tuvieran lo necesario mientras durase la hambruna. Así que, si no tienes todo lo que quieres ahora mismo obedece a Dios con lo que te ha dado y confía que cuando llegue el momento Él te enviará un poco más. Fíjate también en que Dios puso a prueba la fe de los dos: de la viuda y del profeta. Por eso, ya seas un creyente nuevo o un veterano, te llegarán situaciones que pongan a prueba tu fe. ¿Te está llevando Dios a Sarepta en estos días? No le discutas. "Levántate y ve" porque su bendición depende de tu obediencia.
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