lunes, 10 de noviembre de 2025

El avivamiento que necersitamos (1)

                                                              Durante los próximos días vamos a hablar del avivamiento que hoy en día necesitamos en la iglesia. 1)Primero. un avivamiento de  vida. El verdadero avivamiento empieza con el reconocimiento sincero de que nuestra vida espiritual se ha vuelto aburrida, seca y tal vez ha muerto. Ezequiel lo describe así: "La mano del Señor vino sobre mi , me llevó en el espíritu del Señor y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos....secos en gran manera . Y me dijo.....Profetiza sobre estos huesos y diles: "¡Huesos secos, oid palabra del Señor !....Y mientras yo profetizaba se oyó un estruendo, hubo un temblor ¡ y los huesos se juntaron, cada uno con su hueso!....y entró espíritu en ellos, y vinieron y se pusieron en pie. ¡Era un ejército grande en extremo!"

                                                               La visión de Ezequiel nos enseña las siguientes verdades: a) El avivamiento llega cuando reconocemos que no somos un cuerpo sano, ni bien conectado,ni estamos funcionando como deberíamos. b) Los servicios de nuestras iglesias se han vuelto demasiado formales y áridos. c) Debemos de tener hambre de la Palabra de Dios. Si no lo hacemos, viviremos engañados y trataremos de justificar y razonar nuestra condición espíritual. Dios dijo a Israel, usando una imagen agrícola con la que estamos familiarizados: "Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho, porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia". Fíjate en los elementos de un verdadero avivamiento: hacer incapié en una vida recta; demostrar misericordia los unos a los otros; reconocer nuestra actitud relajada y arrogante ante el pecado; clamar a Dios con una oración aguda y persistente que diga: "....Danos vida de nuevo. Haz que tu pueblo se sienta feliz de ser tuyo".  

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