Por muy espiritual y maduro que seas, nunca quedarás libre de tentación . Cuando la conquistas en un frente, te ataca por otro. Y cuanto más te acerques a Dios, más te tentará Satanás. Pablo lo explica así:"....El deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu contra la carne; y estos se oponen entre si.....". ¿Cuál es la solución? Hay dos modos de vencer la tentación: Primero, reconócela con sinceridad. Pregúntate: ¿Cuanto soy más tentado? Por lo general somos mas vulnerables cuando nos encontramos bajo presión y cuando estamos dolidos, airados, preocupados; cuando nos sentimos solos, aburridos y cansados, o después de una gran victoria espiritual. Aprende a identificar los patrones . "La norma de los justos es apartarse del mal; cuidar la propia conducta es cuidarse uno mismo". Segundo, pide ayuda a Dios. "Invócame en el día de la angustia ; te libraré...." ¿Por qué entonces, no invocamos a Dios mas a menudo ?Quizás porque a veces nos gusta hacer aquello que sabemos que no está bien, ¿verdad? O porque nos sentimos avergonzados de haber sucumbido una y otra vez ante las mismas tentaciones. No te desanimes , Dios no se va a hartar de ti . Su Palabra nos dice: "Acerquémonos pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro". Si tienes que clamar a Dios para pedir ayuda cada hora del día, ¡allí estará Él para socorrerte! Así como las raices de un árbol se hacen más profundas para resistir la tormenta, cada vez que le haces frente a la tentación, también te fortaleces.
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