Un hecho sorprendente es que sería imposible vivir en este planeta sin la luna. Y si alguien lograse alguna vez desviar la luna de su órbita, desaparecería toda clase de vida. La luna actúa como limpiadora de océanos y costas. Si no estuvieran las mareas que esta crea, nuestros puertos y playas se convertirían en una gran alberca hedienta llena de basura y sería imposible vivir cerca de ello. Pero gracias a las mareas, las olas rompen continuamente contra el litoral aireando así las aguas del planeta y proporcionando oxigeno para el plancton, la base primordial de nuestra cadena alimentaria. Sin el plancton no habría oxigeno y se acabaría la vida. Dios es un genio de la creatividad, ¿verdad?.
Él hizo la luna del tamaño justo y la colocó a una distancia precisa de la tierra para crear la atmósfera justo como la necesitamos. Vivimos dentro de un gran océano de aire, compuesto de 78 por ciento de nitrógeno y 21 por ciento de oxígeno . Estos elementos se mezclan constantemente en la atmósfera por los fenómenos de las mareas (activados por la luna). Y el mismo efecto se produce sobre los mares, generándose igual proporción de oxígeno. Pese a las emisiones de dióxido de carbono que seguimos lanzando a la atmósfera, éstas se ven absorbidas por el océano y seguimos con vida. Si la atmósfera no fuera tan gruesa como es, sufriríamos millones de impactos de escombros cósmicos y de meteoritos que caen constantemente a nuestro planeta. ¿Quién cuida bien de ti? ¡Dios! Y Él no se toma ni un día ni una hora de descanso. ¿No te alegra saberlo?
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