Por lo general pensamos que "gemir" es algo negativo. Pero gemir en la oración es una de las cosas más positivas que podamos hacer. "El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cual es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Sabemos además, que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien , esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" A veces cuando estamos orando por cierta necesidad, la sentimos tan hondo que no podemos expresarnos con palabras. En ese momento el Espíritu Santo nos ayuda y se identifica con nosotros. No solamente se duele con nosotros sino que toma ese dolor y esos anhelos profundos y los interpreta delante de Dios.
¿Qué nos dice eso acerca de la oración? Que el Espíritu Santo se conecta con tus oraciones cuando salen de lo profundo de tu corazón, no solo de tus labios. Hay veces en que eres incapaz de articular u8na sola palabra en oración; sin embargo estás haciendo una conexión importante con el Señor. ¿Has estado alguna vez tan angustiado por algo al venir delante de Dios que lo único que podías hacer era suspirar? ¡Has aprendido algo importante en la oración! Dios nos permite que gimamos , si no, nunca oraríamos de verdad. Diríamos muchas palabras pero nunca pero nunca oraríamos de lo hondo del corazón , donde la "oración eficaz" tiene que iniciarse.
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