A la hora de dar a causas benéficas, algunos dicen: 'Eso es la doctrina del Antiguo Testamento' ¿Qué dice el Nuevo Testamento al respecto?' ¡Me alegro de que lo preguntes! Jesús inicio su ministerio público con las palabras: "El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres...." Pero la práctica no acabó con Jesús. La iglesia del Nuevo Testamento siguió demostrando la misericordia y la compasión de Cristo a diario: "Todos los que habían creído.....tenían en común todas las cosas.....vendían sus propiedades y sus bienes y los repartían a todos según la necesidad de cada uno..." La consecuencia fue que vivían "juntos con alegría....". Te preguntarás: Si doy, seguro que lo voy a pasar mal.' No es cierto, pues gracias a la compasión y la generosidad de los primeros cristianos "...no había entre ellos ningún necesitado" Tanto el dador como el receptor eran bendecidos.
Las reglas del Reino son: "Hay quienes reparten y les es añadido más, y hay quienes retienen mas de lo justo y acaban en la miseria. El alma generosa será prosperada: el sacie a otros también él será saciado". Parece ilógico, sobre todo si vives con lo justo, pero Dios promete que los generosos prosperarán . Cuando das a otros, Dios también te dará a ti- Por lo tanto, suple la necesidad de alguien necesitado y verás como te es devuelto. La Biblia dice: "El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres" "El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza..." Compruébalo por tí mismo. La próxima vez que Dios te incite a ser compasivo y dar, hazlo. Más tarde cuando tengas una necesidad ora: Señor, yo te he honrado, ahora sé que tu me vas a honrar a mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario