Cañas: Pocas cosas son más frágiles que una caña cascada. En los tiempos de Jesús, los niños jugaban en las riberas de los rios y se hacían flautas con ellas, vaciándolas y perforando agujeros . Pero una vez usadas las rompían y las tiraban. A lo mejor tú fuiste alguien que en su día llegó muy alto y tuvo una fe firme, con las raices en el río. Pero ahora te escondes entre los arbustos y estás "cascado" por palabras hirientes, porla traición de tu cónyuge , por tus propios fracasos, o por las demandas de una religión legalista. Pábilos: Nada está más a punto de extinguirse que un pábilo humeante. Cuando se acababa el aceite en las lámparas antiguas y el pábilo era muy pequeño, se le apagaba, se quitaía porque ya no servía y se ponía otro nuevo. ¿Brillaste alguna vez con fe, alumbrando el camino de los demás, hasta que el viento helado de las críticas, la falta de perdón y el juicio te dejaron en la oscuridad?.
¿Que tienen en común las personas a continuación? Una mujer temblando en medio de un grupo de hombres llenos de furia, dispuestos a apedrearla. Una casa rodeada de gente y unos hombres llevando a un parálitico en camilla; sus amigos no se dieron por vencidos hasta que lo llevaron a Jesucristo. Un ciego clamando a Jesús que lo sanara y los discípulos mandándole callar. Todos ellos eran cañas cascadas y pábilos humeantes que Jessús no despreció. El mundo cree que sabe lo que hacer contigo; romperte y despreciarte. Pero Jesús es diferente: "No les causará más daño a los que están heridos, ni acabará de matar a los que están agonizando...." No importa lo lejos de Dios que te sientas hoy. Su gracia todavía te puede alcanzar . Ven; Él te tratará con cariño y te restaurará.
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