David cometió adulterio con la esposa de otro hombre, la dejó en cinta, y luego, para tapar su pecado, hizo que mataran al marido de ésta en la batalla. Después se caso con ella y pensó que todo se habría arreglado. Pero el niño que les nació se enfermó de gravedad. Desesperado por salvar la vida del niño, David "....ayunó.....se retiró y paso la noche acostado en tierra. Los ancianos de su casa fueron a rogarle que se levantara del suelo, pero él no quiso, ni comió nada con ellos". A pesar de sus oraciones, el niño murió. ¿Por qué permitió Dios eso? ¿Era porque ese niño merecía mejores padres, o porque la Biblia dice que partir e ir con el Señor es "muchísimo mejor"?. No tenemos la respuesta. Pero si sabemos esto: Cuando te has arrpentido de tu pecado y recibido el perdón de Dios, debes levantarte y seguir con tu vida.
Y eso fue lo que hizo David. "David se levantó entonces de la tierra, se lavó y se ungió; cambio sus ropas, entró a la casa de Jehová y adoró. Después vino a su casa y pidió que pusiesen pan y comió". Aprendemos tres cosas importantes de este episodio: 1) Hasta que no estés dispuesto a reconciliarte con Dios y con aquellos a quienes has ofendido, no podrás seguir adelante con confianza. 2) Hasta que no proceses tus emociones de manera sana, ya sea el entendimiento de culpa o el dolor, te quedarás estancado y te perderás el gozo de lo que Dios tiene para ti en el futuro. 3) Cuando hayas dado los dos pasos anteriores , levántate y sigue con tu vida.
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