Dios dijo a su pueblo: "Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, porque yo te mando hoy que ames al Señor , tu Dios, que andes en sus caminos y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y el Señor, tu Dios, te bendiga.....". Una sola persona con el amor de Dios en su corazón puede desatar una reacción en cadena . Alguien conmocionó al mundo al asesinar al presidente estadounidense Abraham Lincoln. En ese tiempo había un señor que era considerado uno de los mejores actores del país. Al creer este que el nombre de la familia había sido deshonrado para siempre, se retiró del cine y vivió como un recluso. No obstante, su legado resulto ser no un legado de muerte y decepción, sino de vida e influencia positiva.
Unos años antes del asesinato de Lincoln, este señor se encontraba en una estación de la ciudad de Jersey, en el estado de Nueva Jersey (EE.UU); estaba cerca del andén cuando un joven tropezó y casi cayo delante de un tren que se acercaba. Sin dudarlo, rescató al joven agarrándolo por la solapa y tirando de él para arriba . Hubo un breve intercambio de agradecimientos pero él nunca pudo imaginar la importancia de este acto. Varios años después recibió una carta del entonces presidente Ulysses Grant agradeciéndole su hazaña heroica. ¿Por qué? Porque el joven a quien había salvado la vida no era otro que el hijo de Abraham Lincoln . Él se llevó la carta a la tumba. Este es un recordatorio de que aunque no podemos cambiar el pasado sin duda podemos cambiar el futuro. Y con la gracia de Dios ¡tú también podrás cambiar el tuyo!.
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