Te das cuenta de que te estás haciendo mayor cuando te sucede lo siguiente: tus rodillas se tuercen; no te puedes abrochar el cinturón ; discutes cual es el mejor adhesivo para la dentadura postiza; te sientas en una mecedora y no consigues mecerte; cuando apagas la última vela de tu pastel de cumpleaños y la primera ya se ha extinguido; cuando no encuentras muy graciosos los chistes de "hacerse viejo". Envejecer no es para los débiles, por eso la Biblia nos da ejemplos de lo que la edad mayor conlleva . Isaac se quedó ciego. David no entraba en calor. Pablo se refiere a si mismo como "Pablo ya anciano" y habló de los achaques físicos y emocionales de ser viejo--sentimientos de abandono y soledad, decepción con alguno de sus colaboradores, despedidas a amigos a quien tal vez no volvería a ver.
Alguien escribió: "En mi último cumpleaños , mi hermana me envió este mensaje "Tengo malas noticias...." "....Nuestro hombre exterior se va desgastando...." (He de mencionar que ella es mi hermana mayor , y como suelo recordárselo ; ¡siempre será mayor que yo!). Luego añadió "Pero también tengo buenas noticias" "....No desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día." Si te crujen los huesos, tienes artritis en las manos , no ves bien, caminas despacio, eres duro de oído y tu corazón late al ritmo del colesterol, ¡Anímate! Dios está preparando.....una celebración para el día en que llegues al Cielo, donde nunca envejecerás, porque en ese lugar no existen las edades.
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