El apóstol Santiago escribe: "Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en diversas pruebas sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales...." y Pedro dice: "...No os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera". Las pruebas son el elemento común que une a los humanos. Cuando superas una, lo más probable es que pronto llegue otra, Por eso Santiago no dijo: "si os halláis...." sino "cundo os halléis en diversas pruebas" Observemos algunos aspectos: 1) Las pruebas se manifiestan en ámbitos diversos. Pueden ser de índole financiera, física, financiera o tener que ver con las relaciones humanas. Todas son diferentes. Algunas son devastadoras, como la pérdida repentina de un ser querido; otras son más prolongadas, como un divorcio amargo o una larga enfermedad. Algunas son evidentes a los demás y otras se manifiestan en tu infierno particular. Algunas son consecuencia de tus errores o de los errores de los demás y otras nada tienen que ver con las limitaciones humanas. 2) Ponen a prueba nuestra fe. Nos hacen volver a los fundamentos y nos recuerdan qué debe ser lo primordial. Un maestro bíblico comparte: "Durante esas pruebas intensas vuelvo...a mis creencias fundamentales, cosas como la oración y la dependencia, el silencio y esperar en Dios. Las pruebas...nos obligan a volver a los fundamentos sobre los que se edifican nuestras creencias y nos hacen pasar por un proceso refinador necesario. 3) Las pruebas nos maduran. Cuando sufrimos tendemos a buscar una salida rápida. No lo hagas, pues el propósito del sufrimiento es hacernos "completos". Si permites que las pruebas surtan efecto, te fortalecerás en el proceso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario