Una de las últimas cosas que Jesús dijo a Sus discípulos antes de dejar este mundo fue "En el mundo tendréis aflicción ". Y tenía razón ¿verdad? Todos sufrimos estrés, debido a las exigencias profesionales , los plazos que cumplir, las expectativas y las presiones personales que nos atacan y nos intentan robar de forma constante la paz que tanto anhelamos. Ninguno es inmune al estrés, a la frustración ni a la sensación de estar en la "autopista de la vida". ¿Qué es todo esto si no falta de paz? La respuesta no se halla en una pastilla, en bienes materiales ni en el placer. Todas esas cosas pasan o se desgastan.
La Biblia habla de tres tipos de paz: 1) La paz con los demás. "En cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres". Esta es la paz exterior, y es necesaria para que prosperen las elaciones humanas. 2) La paz consigo mismo. "Que gobierne en vuestros corazones la paz de Cristo". Esta es la paz interna, una quietud de mente y de alma de la que carecemos la mayoría. 3) La paz con Dios. "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.". Esta es la paz eterna y procede de saber que tienes una relación directa con Dios. Así es como funciona: cuando estás en paz con Dios, estarás en paz contigo mismo, y si estás en paz contigo estarás en paz con los demás. Así es, en resumen, el Proceso de Paz.
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