Cuando Dios le dijo a Manoa, padre de Sansón , que tendría un hijo a su edad avanzada, él le preguntó: "¿Qué reglas deben gobernar la vida y el trabajo del muchacho?". Era un padre sabio y sabía que debía criar a su hijo según ciertas normas para que este cumpliera su destino. Los niños se sienten más seguros y les suele ir mucho mejor cuando saben cuáles son los límites. Imagínate que cruzas un puente colgante muy alto en coche. Quienes lo cruzan por primera vez lo hacen con cierto miedo. Una vez la vista de uno de esos puentes sorprendió tanto a un niño que dijo: '¡Hala papá ! ¡Si te caes, seguro que te matas!'.
Supongamos que no hubiera vallas de contención a ambos lados del puente, ¿por donde irías conduciendo? ¡Por el centro de la carretera!, Aunque no tengas la intención de irte chocando contra las vallas, te sientes mucho más seguro si sabes que están ahí. Y lo mismo ocurre con tus hijos. Ellos necesitan saber cuales son las "reglas de conducta para la vida" y que las harás respetar. Cuando las reglas están claras en casa, los pequeños viven seguros. Mientras estén dentro de esos límites razonables y bien marcados, habrá alegría, libertad y aceptación. Quizás tus hijos no admitan que tú seas el jefe, pero respiran más tranquilos cuando lo eres. Conclusión: Cuando Dios te da un hijo, es un proyecto de veintiún años .como mínimo. Durante ese tiempo lo formas o bien para triunfar o bien para fracasar. ¡Tú eliges!.
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