La única forma de evitar tratar con personas complicadas es mudándose a otro planeta. Los seres humanos son una mezcla de vicios y virtudes, y si no lo entiendes no podrás trabajar ni vivir bien con ellos. Se cuenta la historia de un monje que ingresó en un monasterio e hizo voto de silencio. Una vez al año se le invitaba a comparecer ante el abad y se le permitía decir una sola cosa. Al terminar el primer año, cuando se le preguntó que quería decir , contestó: 'La cama está muy dura'. Al terminar el segundo año cuando se le hizo la misma pregunta, respondió: 'La habitación está m muy fría' Al terminar el tercero, respondió: 'La comida es horrorosa. Me marcho', Llegados a ese punto, el abad sonrió con alivio y dijo: '¡Gracias a Dios!' Porque no has hecho nada más que quejarte desde que llegaste aquí.
Piénsalo bien. Aunque ingresaras en un monasterio, seguirías teniendo que tratar con personas complicadas. Entonces ¿ qué puedes hacer?. Aprende del agricultor, quién planta, arranca las malas hierbas y cultiva la tierra, siendo consciente de que la cosecha llegará en su momento si prosigue en la labor con paciencia. Esa es una de las razones por las que Santiago escribe: "Todos debéis estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojaros; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere". No hay atajos. El único modo de tener una buena relación es trabajándola y siendo paciente. Cuando así lo haces, Dios te bendice.
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