Si piensas que no tienes nada por lo que sonreír, considera estas palabras de un hombre que acababa de sufrir la muerte de todos sus hijos, la pérdida de su fortuna y que estaba cubierto de llagas de la cabeza a los pies. "Si yo le sonreía,. no podían creerlo; mi rostros sonriente los reanimaba. Yo le indicaba el camino a seguir, habitaba entre ellos como un rey entre su tropa....".¡Esa es la fuerza de una sonrisa! Una Navidad unos grandes almacenes pusieron este letrero: "El valor de una sonrisa: no cuesta nada pero aporta mucho. Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan. Ocurre en in instante pero su recuerdo puede durar para siempre. Nadie es tan rico como para vivir sin ella y nadie es tan pobre que no se enriquezca con sus beneficios.
Crea dicha en el hogar, fomenta buena voluntad en los negocios y es la marca de los amigos. Es descanso para los que están agotados, claridad a los desanimados, luz para los tristes y el mejor antídoto natural para los problemas. Sin embargo no se puede comprar, ni mendigar, ni pedir prestada, ni robar, porque no te pertenece hasta que no la entregas. Y si en las últimas horas de compras, algunos de nuestros empleados están demasiado cansados para sonreír, te pedimos que tú les sonrías. Porque nadie necesita una sonrisa más que aquellos a quienes no les queda ninguna" Desata una reacción en cadena. Muévete por ahí con una sonrisa en los labios y ya verás lo que pasa.
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