Cuando el buen samaritano vio al hombre herido en el camino (al lado del cual el sacerdote y el levita habían pasado de largo) tomó la iniciativa y e hizo todo lo que pudo para ayudarlo. Jesús terminó su parábola diciendo: "Ve y haz tu lo mismo". El fundador de la multinacional de almacenes Wal-Mart, enseñó a sus empleados "la regla de los tres metros". Dice así: "Prometo que cuando esté a tres metros del cliente, lo miraré a los ojos, lo saludaré y le preguntaré en que puedo ayudarle". Esa cadena de grandes almacenes mundiales aplica la regla de Sam por costumbre. La mayoría reconocemos el valor de tomar la iniciativa, admitimos lo importante que es en las relaciones personales, y aún así no lo hacemos. Esperamos que la otra persona dé el primer paso, pero eso nos hace perder buenas oportunidades.
Un pastor observó: "Si esperas a poder hacerlo todo por todos en lugar de hacer algo por alguien, terminarás por no hacer nada con nadie". Si te tomas en serio el ayudar a los demás y quieres recibir las bendiciones de Dios, no esperes, ¡sé tú el primero! El momento "perfecto" pocas veces llega. Un viejo proverbio judío afirma que "el sabio hace de inmediato, lo que el necio hace al final". Ser el primero en empezar una conversación a veces puede ser incómodo . Ofrecerse para ayudar conlleva el riesgo de ser rechazado, y dar a los demás puede conducir a malentendidos. Nunca te sentirás preparado o cómodo en esas ocasiones, pero tienes que aprender a sobreponerte al sentido del ridículo y a la inseguridad. Para ayudar a la gente, primero debes adelantarte y hacer lo que otros nunca hacen. Así que toma la iniciativa ya. Arriésgate, que es donde se consiguen los buenos frutos..
No hay comentarios:
Publicar un comentario