domingo, 1 de diciembre de 2024

Confrontación sana (2)

                                 Se necesita sabiduría para confrontar en el momento en que la persona es mas receptiva. Esposa, cuando tu marido acaba de llegar a casa del trabajo dale un respiro antes de bombardearlo con los problemas de la jornada. Esposo, no esperes hasta que llegues al lugar donde se celebra algún acontecimiento para decirle a tu esposa que no te gusta la ropa  que lleva puesta. Díselo cuando  pueda hacer algo al respecto. Y procuremos siempre confrontar a la persona  cuando estás a solas, como Jesús pidió: "....Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos....·. Confrontar a alguien  en presencia de otros puede hacer que el confrontado se ponga a la defensiva para guardar las apariencias. Tu meta es la reconciliación, no dejar en ridículo a nadie.

                                     Si tienes algo bastante "fuerte" que decir a alguien no es buena idea que se lo expreses ni en tu casa ni en la suya; elige un lugar "neutro". De esa forma será más fácil para la persona  irse si se pone beligerante, puesto que siempre está la posibilidad de que eso ocurra. A veces tienes que perder a alguien temporalmente para volver a ganarlo más adelante. "El que reprende a otro hallará después  mayor gracia que el que lisonjea con la lengua". Fíjate en la palabra "después" . Si no consigues el resultado inmediato que deseas aún así puedes ganar; sobre todo si oras y dejas que el Espíritu Santo trabaje en el corazón  del otro. Pero tienes que estar dispuesto a arriesgarte y confrontar la situación para lograr el cambio deseado. Si no lo haces, las cosas seguirán igual o incluso empeorarán.  

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