viernes, 20 de diciembre de 2024

No juzguemos a los demás, amémoslos

                                            Puedes ayudar a la persona que tiene una aventura extramarital y orar  con ella sin haber pasado tú por lo mismo. Recuerda que eres pecador antes de ser salvado por la gracia de Dios . así que actúa con humildad y no caigas en la trampa de creerte mejor que los demás. Alguien afirmó: "Dios relega  la ofensa al olvido permanente", así que muestra gracia cuando te encuentres con personas cuyo estilo de vida te incomoda. Interésate por sus cosas y haz tu relación con ellas sea sin ideas preconcebidas o perjuicios. Míralos como individuos lastimados, amados por Dios, como gente que necesita la misma gracia que tú recibiste. Cuando amas a aquellos que no son fáciles de amar, haces lo que Dios hizo por tí- El hecho de que alguien sea diferente no significa que tengas que desecharlo o considerarlo inferior. Tú no quisieras ser juzgado o menospreciado por razón de tu color, cultura o apariencia, así que no hagas tú con otros.

                                              Puesto que la Biblia deja claro que no debemos imitar a quienes tienen costumbres pecaminosas podemos pensar  que somos mejores que ellos. Ese es el pecado del orgullo. A veces creemos que amar y aceptar a ciertas personas equivale a aprobar su pecado. Nuestra tarea es ser respetuosos y aceptarlas como hizo Jesús. En su caso, unas veces fueron diferencias raciales(los samaritanos), otras diferencias de estilos de vida (la mujer en el pozo que se había divorciado cinco veces) o diferencias de clase (Nicodemo). Jesús amó y aceptó a todos tal y como eran , aunque al mismo tiempo los inspiró a superarse y a enderezar su vida.

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