martes, 31 de diciembre de 2024

Cuando no lo esperas (1)

                                     Alguien escribe: "En el espacio de una semana el calentador de agua se estropeó, explotaron las tuberías, se rompió la cabeza de la ducha.... tuve que enfrentarme a problemas entre los miembros de la familia y con alguno empleados del ministerio. Estuve a punto de perder los estribos, a angustiarme en vez de confiar y a descuidar mi vida de oración . Lo que parecía una sencilla frustración  de la vida diaria....  era algo más siniestro.... satanás ataca nuestras debilitadas defensas  con lo cotidiano. La Biblia nos narra que justo después de la bendición espiritual que recibió en Su bautismo Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 

                                      De este pasaje se desprenden enseñanzas importantes: 1) No te duermas en los laureles de los triunfos: Después de la bendición llega la batalla. ¿Qué bendición notable te ha dado Dios últimamente ? Ya sea que tenga que ver con el ministerio, la familia, la carrera o tu caminar personal con el Señor, ¡cuidado! Somos blanco de satanás cuando  bajamos la guardia. 2) Permanece en la voluntad de Dios. ¿Has razonado alguna vez algo como ' Si esto es tan duro no puede ser la voluntad de Dios' y decidir abandonar? El hecho de que estés haciendo lo correcto no significa que seas inmune . Jesús estaba dentro de la ciudad de Dios cuando el enemigo lo atacó. Cuando la situación parezca desoladora "Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia". 3) Conoce las Escrituras. Cada vez que Jesús fue atacado, contraatacó con 'Está escrito' . A la Palabra de Dios se le llama "la espada del Espíritu" porque es nuestra principal arma ofensiva contra el enemigo. Jesús la usó para derrotar a satanás, y tu deberás hacer lo mismo. 

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