Cuando Ronald Reagan era gobernador de California a veces salía de su oficina temprano y le decía a su administrador . ¡Tengo que hacer unos recados!. Al administrador le picó un día la curiosidad así que hojeó la la bandeja marcada PENDIENTE en el escritorio del gobernador. Encima de todo había una carta arrugada de un soldado estacionado en Vietnam, quien había escrito a Reagan contándole algo de su vida en el sudeste asiático y diciéndole cuánto echaba de menos a su esposa. Ese día era su aniversario de bodas y quería que ella supiera cuanto la amaba y .echaba de menos a su esposa. Aunque le había enviado una tarjeta le pedía al gobernador si pudiera se tan amable de llamarle para ver que estaba bien y trasmitirle el amor de su marido, en caso de que no hubiera recibido la tarjeta.
Al día siguiente el administrador descubrió que Reagan había hecho mucho más de lo que le había pedido el soldado. Recogió una docena de rosas rojas y se las llevó a la esposa. El chófer del gobernador le dijo al administrador que trató a la mujer con un actitud muy humilde, le ofreció las flores en nombre de su amado esposo estacionado en un infierno de selva al otro lado del mundo y pasó una hora con ella tomando café y hablando de la familia. La humildad de Ronald Reagan pudo haber sido de hecho, uno de los secretos de su constante popularidad. Alguien dijo: " Ser humilde delante de los superiores es obligación, de los iguales, cortesía; de los inferiores nobleza" Para Dios la grandeza no consiste en grandes gestos sino en pequeños actos de bondad. Estos son los sacrificios que agradan a Dios .
No hay comentarios:
Publicar un comentario