Para ser "salvo" tienes que poner tu confianza en Jesucristo, y en nadie más. Tal vez digas: '¿Y que pasa si me enmiendo?' No, por mucho que lo intentes, habrá personas que vivan mejor que tú, aún sin intentarlo. Nuestro distintivo como cristianos es que hemos puesto nuestra confianza en la sangre derramada por Jesús, y no en ninguna otra cosa. Pablo lo expresa claramente así: " Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación". La salvación es la consecuencia de lo que crees en tu corazón respecto a la obra completa de Cristo y de lo que confiesas con tus labios, Esos dos elementos , creer y confesar, te llevan a una condición de "rectitud" delante de los ojos de Dios.
¿Has ido alguna vez a una tienda con un vale de compra sacado de un periódico? Quieres el producto que no pagas con dinero. Sin embargo el tendero te da el producto. ¿Por qué? Por que el vale equivale a dinero ¿Te das cuenta? Tu no puedes presentar a Dios tu justicia a cambio de la salvación; pero Él ha establecido un sistema de "vales" llamado redención, y te dice: Una vez que hayas depositado tu confianza en Cristo, a partir de ese momento serás delante de mi alguien justo. La palabra "justo" significa sencillamente "estar en buenos términos con Dios". Esa es la manera de vivir, y te aportará gran confianza y dicha.
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