La tercera enseñanza es acerca de la entrega. Mientras creas que tú, en tus propias fuerzas puedes resolver el problema, no acudirás al poder milagroso de Dios. A veces tendrás que encontrarte en una situación tan crítica para hacer una oración de entrega y rendición: "Señor he hecho lo que he podido y las cosas no mejoran . Estoy cansado de tratar de arreglarlo. Te lo entrego completamente ; no sé como lo vas a solucionar pero sé que me amas y que quieres lo mejor para mí. Así que aquí está Señor , te lo entrego'. Ésta no es una oración de derrota sino de confianza total en Dios . Escribió David: "Cuando ando en medio de la angustia.....el Señor cumplirá su propósito en mí . Tu misericordia, Señor , es para siempre.....".
Cuenta el pastor de una gran iglesia, cómo se acabaron los fondos cuando estaban a medio camino de la construcción del nuevo edificio. La congregación crecía y no cabía duda de que se necesitaba más espacio. Pero el Banco se negó a prestarles más dinero. Entonces el pastor oró así: 'Señor, por lo que a mi concierne, no necesito este gran edificio. Yo ya tengo un lugar para mis hijos. Pero Tú necesitas uno para los Tuyos. No sé como vas a solucionar esto, pero éstos son tus hijos . Señor, así que te entrego todo este problema a Ti.'' Dios respondió y llegó el dinero. En los años siguientes pudieron reunirse en un edificio hermoso, libres de deuda. Por lo tanto, entrégale tu problema a Dios ¡y no se lo pidas de vuelta!.
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