Del relato de la resurrección de Lázaro se desprenden algunas enseñanzas. La primera tiene que ver con la razón. No podrás tener una fe radical a menos a menos que hayas agotado todas las soluciones lógicas y razonables . Marta y María no llamaron a Jesús hasta que hicieron todo lo posible por Lázaro. Sé razonable; Si hay algo que puedes hacer por tú mismo. Dios no lo va a hacer . Por ejemplo: a menos de de que estés dispuesto a cambiar tus hábitos alimenticios y empieces a comer más sano, no podrás acudir a Dios con confianza pidiendo sanidad. A menos de que estés dispuesto a poner las necesidades de tu cónyuge antes que las tuyas ¿para qué vas a orar para que mejore tu matrimonio? Escribe Santiago: "....Muéstrame tu fe sin tus obras y yo te mostraré mi fe por mis obras".
La segunda enseñanza tiene que ver con la relación. Muchos sólo acuden a Dios cuando están en medio de una crisis. El orar es algo ajeno a ellos hasta que tienen un accidente de automóvil, o problemas en el matrimonio, o pierden el trabajo. Pero luego, curiosamente dicen: ¿Dios, por qué has permitido eso?' Es difícil acudir a alguien cuando tienes problemas si no has pasado anteriormente entablando una relación con la persona. Jesús solía pasar tiempo en la casa de Marta y María, comiendo a su mesa. Éstas eran dadoras, no receptoras. "María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y l3e secó los pies con sus cabellos". Cuando amas al Señor de ese modo, puedes dirigirte a Él en fe sabiendo que Él va a suplir tus necesidades.
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