El séptimo mandamiento dice: " No cometerás adulterio". Sin embargo, Jesús va más allá: "El que mira con pasión sexual a una mujer, ya ha comeido adulterio....en el corazón. Si tu ojo....te hace caer en pasiones sexuales, sácatelo y tiralo. Es preferible que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo, sea arrojado al infierno".No eres responsable de lo que ves, pero si de lo que te quedas mirando. Pablo le dijo a Timoteo: "Huye....de las pasiones juveniles" y Santiago escribió: "De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado cuando se deja crecer, da a luz la muerte".La inmoralidad tanto en la mente como en la práctica puede acabar destruyendo tu matrimonio, tu dignidad, tu influencia y tu felicidad.
En el libro La puerta. se escribe. Una escritora que se hizo rica con sus novelas best-seller...Tenia tantas casas en varios paises, conducía un Porsche y después de divorciarse tuvo unas cuantas "relaciones pasajeras". Pero a sus treinta años comenta: 'Dios me agarró por la solapa y me sacudió hasta que me castañearon los dientes". Ahora que es cristiana reflexiona: Era promiscua, pero un día me desperté y dije: '¿Qué estoy intenando demostrar y a quién?'. Sabía perfectamente el qué: que a pesar del fracaso de mi matrimonio seguía atrayendo a los hombres- El hecho de que podía controlar a los hombres inflaba mi debilitado ego. ¿A qué conclusión llegó? Que la promiscuidad es un síntoma de que no estás bien con Dios ni contigo mismo".
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