El noveno mandamiento dice: "No dirás contra tu prójimo falso testimonio". ¿Por qué mentimos? Por miles de motivos; para eludir las consecuencias de nuestros actos, para evitar cumplir con nuestro deber, para dar una falsa imagen o para hacer creer a los demás algo que no somos. Sin embargo no funciona ya que el tiempo y la verdad sacan a la luz los trapos sucios finalmente.
En 1996, el cuerpo de un antiguo embajador estadounidense en Suiza fu enterrado en el cementerio nacional de Arlington, donde descansan los héroes de guerra estadounidenses. Lalápida de granito decia lo siguiente: "Oficial de Primera de la marina mercante" , pero según un reportaje de unos periodistas publicado en el New York Times, los empleados del cementerio quitaron la lápida y exumaron el ataúd en 1997. ¿Por qué? Porque el hombre había mentido. Durante años había asegurado que había servido een un buque guardacostas durante la Segunda Guerra Mundial y que los alemanes habían bombardeado con torpedos el barco y el había sido arrojado por la borda, sufriendo daños en la cabeza.
No obstante, las pruebas escritas demostraron que en los años que él aseguró haber estado en la marina mercante, en realidad había sido alumno del Wilbur Wright College en Chicago. El buque guardacistas no tenía constancia de que él hubiera servido en la marina mercante, ni que hubiera ascendido al cargo de Oficial de primer a de la Marina estadounidense. Curiosamente no se había descubierto su mentira cuando el Departamento de Estado investigó su trasfondo y fue noimbrado embajador. Por consiguiente sus restos se enterraron en el cementerio de Arlington, y su lápida tenía grabada una mentira. Pero la verdad salio a la luz, como ocurre siempre, y la posteridad ya conoce los hechos.Acuérdate de eso la próxima vez que tengas la tentación de inventarte cualquier historia que no sea verdad
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