Con el último de los diez mandamientos: Dios le dijo a su pueblo: No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo" . Codiciar significa intentar apoderarse de cosas que no te pertenecen o desearlas. Alguien dijo: "La codicia es simplemente querer tener mas de algo de lo que ya tienes suficiente". Por eso mismo escribió Pablo: "Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento".
Un doctor escribe en su libro de sermones llamado Feminine Faces, " Cuando estaban excavando Pompeya, encontraron un cuerpo de mujer ebalsamado por las cenizas del Vesubio. Sus pies apuntaban a las puertas de la ciudad , pero su cara miraba hacia algo mas allá de sus manos extendidas. La presa que intentaba alcanzar sus dedos petrificados era una bolsa de perlas. Quizá se le habian caido a ella mientras huía por su vida o quizás las había encontrado ahí donde se le habían caido a alguien. Sea como fuere, aunque la muertes estuviese pisándole los talones y la vida la estuviese llamando desde el otro lado de las puertas de la ciudad, no consiguió quitarse encima el hechizo.No fue la erupción del Vesubio lo que la hizo amar las perlas por encima de su vida, la erupción no hizo mas que petrificarla en ese gesto codicioso". No hay nada de malo en querer más en la vida, siempre y cuando estés disfrutando de las cosas que Dios ya te haya dado y las estés compartiendo con los demás.
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