Pablo escribió a los creyentes de Éfeso: " Orad....por mi, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer....el misterio del evangelio" ¿No oras por tu Pastor? ¡Pues deberías hacerlo!. Después del primer sermón del pastor en la iglesia Presbiteriana de Betania en Filadelfia (EE.UU), un hombre le dijo: 'Usted es muy joven para ser pastor de esta gran iglesia. Siempre hemos tenido hombres mayores . Me temo que no le va a ir bien , pero puesto que predica el Evangelio, le voy a ayudar en todo lo que pueda.' El pastor pensó para sus adentros : ¡Menudo cascarrabias! Pero el hombre siguió: 'Voy a orar por usted y tengo a otros hombres que han acordado unirse a mi.'
Tiempo después relató el pastor: Me sentí mejor cuando supe que iban a orar por mi. Muy pronto esos tres se convirtieron en cincuenta y los cincuenta en doscientos, los cuales se reunían antes de cada servicio para orar por mi. Y en otra sala había dieciocho ancianos arrodillados tan cerca de mi que podía alcanzaros con la mano . Siempre fui al púlpito sabiendo que tenía la unción de Dios, como respuesta a las oraciones de esos fieles . Entonces predicar era fácil, un verdadero gozo. ¿Y cuales fueron los resultados? Mil cien personas se salvaron y se unieron a la iglesia en los tres años siguientes , de las cuales seiscientos eran hombres. Ese crecimiento fue el fruto del Espíritu Santo como respuesta a la oración . Los miembros de las congregaciones no deben limitarse a asistir a la iglesia como curiosos o espectadores. en espera de que se les divierta o entretenga. Es su responsabilidad orar con fervor para que el Espíritu Santo revista al predicador con poder y haga que sus palabras sean como dinamita.
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