Alguien escribió: "Cuando consigues lo que quieres en la lucha por destacarte y el mundo te hace rey por un día, contémplate en el espejo y escucha lo que el reflejo tiene que decir. Porque lo que cuenta no es el veredicto de tu padre, de tu madre, o de tu esposa, sino el veredicto de la persona que te mira desde el otro lado del cristal. A esa persona tendrás que complacer, y no a los demás, porque con ella tendrás que vivir hasta el resto de tus días. Y el hombre del espejo es tu amigo, habrás superado con éxito la mayor prueba y la más peligrosa. Podrás engañar al mundo entero a lo largo de tu vida y hasta te darán palmaditas en la espalda por tus logros. Pero tu recompensa final serán penas y lágrimas si has engañado a la persona del espejo.
Se cuenta que había un barbero en una pequeña ciudad a la que leiba muy bien el negocio, hasta que una peluquería grande y moderna abrió al otro lado de la calle. Por todas las calles anunciaron la apertura con la publicidad "TODO A UN DÓLAR" . ¡Cortes de pelo a un dólar! ¡Permanentes a un dólar! ¡Todo por un dólar! Desesperado el barbero contrató a un experto en publicidad, quien llamó a una compañía que hacía letreros a encargar uno para la barbería. ¡¿Y qué quiere que pongamos en el rótulo? le preguntaron. El publicista respondió. Escribid en letras grandes las palabras: 'ARREGLAMOS CORTES DE PELO DE 1 DÓLAR'. Dijo el rey David: ".....Quiero comprarlo por su justo pecio, porque no....sacrificaré holocausto que nada me cueste". Para cumplir el destino que Dios te ha dado, tienes que pagar el justo precio.
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